#diccionario: 50 definiciones en menos de 140 caracteres
28.2.09
Todas escritas/obtenidas vía Twitter:
- Lapsus: Cuando dices lo que querías decir y no lo que debías decir.
- Amor: Anfetamina que produce el cerebro y que nos hace olvidar que reproducirnos no tiene sentido.
- Twitter: Demostración de que la vida humana cabe en 140 caracteres.
- Adicción: Algo con lo cual no deberías vivir, pero sin lo cual no puedes hacerlo.
- Trabajo: Labor que empieza como algo que haces para vivir pero termina como algo que vives para hacer.
- Estupidez: Condición natural de la humanidad.
- Música: La única adicción que no termina matándote. A lo sumo, te deja sordo.
- Sutileza: Cobardía a la hora de 'twittear', hablar o escribir.
- Dinero: Algo que obtienes a cambio de tu libertad y que crees que sirve para recuperarla.
- Viajar: Someterse a un jet lag para darse cuenta de que en todas partes todo es exactamente igual, pero de colores diferentes.
- Asco: Repulsión de la que carecen las personas más exitosas del mundo.
- Sexo: Momento en el que se cree que el amor es mas fuerte que el asco.
- Mojigato: Alguien que pone "asco" y "sexo" en la misma frase sin incluir una negación (vía @groupiedefu).
- Orgasmo: Momento de 20 segundos que algunas personas dedican 20 días —o 20 millones de pesos— para obtener.
- Esperanza: Confianza en que en el futuro seremos menos exigentes.
- Caridad: Acto de comprar autocomplacencia con dos monedas.
- Familia: Grupo de personas que te alimenta y te educa hasta que tienes la suficiente capacidad para renegar de ella.
- Arte: Evidencia a favor de que la belleza es un concepto que no se materializa sino fuera del mundo real.
- Belleza: Juicio arbitrario que hace sobre algo quien quiere poseerlo.
- Desahogo: Alivio de la opresión que se siente después de salir al mundo.
- Mundo: Armazón relativamente inestable de porquerías apiladas unas sobre otras.
- Pensar: Perder tiempo mientras otro se lleva lo que uno vio primero.
- Memoria: Esfuerzo inútil para tratar de no vivir las mismas sensaciones.
- Gratis: 1. (Casi) nada (vía @danaepegasus).
- Gratis: 2. Costo de las cosas que más perduran y que mejor se recuerdan.
- Pregunta: Momento en el que te das cuenta de que tu certeza no tenía sentido.
- Resentimiento: Justificación para no llorar o para no dar un puño (vía @programator).
- Construir: Luchar en balde contra la cadena trófica y demorar el ciclo de la vida.
- Estabilidad: Olvidarse por un momento de que nada tiene control (vía @programator).
- Político: Persona que puede joder a muchas otras mientras estas lo alaban.
- Retórica: Uso de las palabras que sirve para generar una sensación de claridad mientras se oscurece el asunto del que se habla.
- Filosofía: Retórica sobre asuntos que no tienen solución.
- Política: Retórica sobre asuntos que tienen solución.
- Romance: Retórica sobre el amor.
- Dios: Mito urbano para que las masas no se suiciden masivamente (vía @programator).
- Salvación: Estafa en la que se cambia algo que existe por algo que no existe.
- Religión: Madre de todas las estafas.
- Filosofía: Deformación sofisticada de lo cotidiano en forma de preguntas para luego dar no-soluciones (vía @groupiedefu).
- Relación sentimental: Proceso en el que alguien se convierte en un/una ex.
- Estudiar: 1. Creer que te estas preparando para hacer algo que no sabes si vas a poder hacer.
- Estudiar: 2. Proceso de desnaturalización de los seres humanos donde se paga por perder la intuición y el pragmatismo (vía @groupiedefu).
- Abuelos: Personas que, cuando están contigo, hacen que se te olvide son los culpables de que tus padres sean como son.
- Árbitro. Policía que cambia la pistola por el pito para poder enseñar las piernas (vía @AgustinaB).
- Televisión: Artificio que requiere mucho esfuerzo para ser realizado y mucho más para ser deshecho.
- Verdad: 1. Algo dicho por alguien con la suficiente autoridad como para que nadie se atreva a cuestionarlo.
- Verdad: 2. Proposición con la cual tanta gente se siente cómoda que quien se se atreva a cuestionarla se arriesga a un linchamiento.
- Aula: Jaula sin rejas. Lugar donde el niño pierde su magia, el adolescente sus ímpetus y el adulto su tiempo (vía @AgustinaB).
- @noalsilencio: Periodista que por su exceso de entusiasmo suele terminar atrapado en paradojas.
- Número: Forma inusual de los colores (vía @danaepegasus).
- Tombo: Persona que en su adultez desahoga, con quienes se parecen a sus verdugos, el trauma que le causó que se burlaran de él en su niñez.

Se reciben colaboraciones.
Adenda:
51: Diccionario: Ejercicio inútil para indefinir lo que al final es indefinible.
ha dicho jose a las 4:23 PM,
,
Aquí es cuando uno se da cuenta de que toca buscar la escoba; de que ya no queda sino recoger los pedacitos y botarlos bien lejos, echarlos a la caneca de las cosas que se olvidan porque ya no sirven porque hacen espacio y porque huelen mal.
¿Pero dónde habré dejado la escoba? Tal vez detrás de la prudencia, esa que se evaporó una mañana de lunes festivo en la que hacía sol y madrugué al paraíso. Pero ahí no quiero buscarla. La prudencia, cuando envejece, se arruga y vuelve miedo. Y el miedo no me gusta, me huele a viejo.
Quizá la escoba está detrás de la puerta, en el jardín del vecino o a veinte horas de vuelo. Pero, antes de todo esto, yo ya había decidido echar el ancla. Y no quiero hacer la fuerza que se requiere para levantarla. Estoy cansado de pujar, estoy cansado del viento y estoy cansado del mar.
De pronto la encuentre al amanecer. Pero no amanece hasta que uno despierta. Y uno no despierta hasta que se duerme. Pero aún no tengo sueño. Algo me impide echar la cabeza en alguna parte, aún sabiendo que este día ya acabó y que el sol necesita que yo cierre los ojos para salir de nuevo.
Esto me tienta a concluir que este desorden es culpa mía. Pero esa no sería una conclusión con mística. Ese no sería el final de una buena historia.
Labels: Pequeñas tragedias
ha dicho jose a las 9:27 PM,
,
-Pero esa no es usted, Margarita. Usted no tiene corazón.
-Sí, esa soy yo. No se lo muestro. Pero sí lo tengo.
-¿Y por qué no me lo muestra?
-No me da la gana. No quiero. No.
-¿Le da miedo, acaso?
-No es eso.
-¿Asco? ¿Fastidio?
-No.
-Entonces estoy durmiendo con una extraña.
-Si quiere pensar eso, allá usted.
-No la entiendo.
-No me entienda. Yo me entiendo sola.
-Qué va. Si se entendiera no estaríamos en este rodeo.
-No me joda. Si quiere creerlo, es verdad. Yo no tengo corazón. Usted duerme con una extraña. Y usted me causa fastidio. ¿Eso era lo que quería escuchar?
-No le creo.
-No me joda.
ha dicho jose a las 8:06 PM,
,
Otra vez respirando el mismo aire viciado y arenoso, que entra pero no sale, que carcome pero no alivia. Otra vez triste, con la cabeza gacha, preguntándome si es que eso del amor no es para mí. Otra vez constatando que mi paciencia tiene unos límites muy cerrados y que cuando se agotan sólo queda la desesperanza. La desesperanza de que algo pase, de que algo cambie. Otra vez creyendo que todo va a seguir igual, que conmigo no hay caso porque soy un pobre hijo de puta cuyo corazón en últimas no le importa a nadie, porque en el mundo real no hay a quien le interese si estoy bien o estoy mal.
Nadie me preguntó si prefería ser una lumbrera en medio de un desierto. Nadie me preguntó si quería levantarme por las mañanas y no tener mas consuelo que ver a las parejitas por la ventana, mientras tiendo una cama en la que ya nadie duerme y hago un desayuno que siempre sabe a lo mismo. Nadie me preguntó si no me dolía ser capaz de cosas de las que nadie es capaz, pero no serlo cuando se trata de la cosa misma que comparten los seres humanos y que mueve al mundo. Nadie me preguntó si prefería levantarme más temprano para decirle a alguien, a las cinco de la mañana, que me importa. Nadie me preguntó si me gustaría mirar los ojos de otra persona en silencio, verlos brillar. Nadie me preguntó si no me importaba no ser capaz de ser un ser humano.
¿Cómo quieren que aprenda, entonces, a no ser desmedido? Es que mi corazón no tiene alternativa. No la tiene así sepa que debería construírme otra posibilidad, que —por ejemplo— debería terminar de una vez por todas mi pequeño mundo poblado de fotografías melancólicas y de reflexiones altisonantes y retorcidas. No lo hago. Y no lo hago porque no se me da la honesta gana de hacerlo, y si eso no ocurre simplemente no puedo hacerlo. Y no se me da la honesta gana de hacerlo porque me temo que, si lo hago, todo seguirá siendo lo mismo. Controlar mi corazón no me impedirá seguir navegando por un mar que es la nada misma, siguiendo un rumbo que es ninguno en absoluto.
Labels: Ay, el "amort"..., Pequeñas tragedias
ha dicho jose a las 7:37 PM,
,
SEMIÓTICA DE LA CAPUCHA

¿Por qué nos molesta la capucha? ¿Qué es eso tan irritante que simboliza? ¿Cuál es el miedo que genera?
En Colombia, ya lo sabemos, los problemas éticos no existen. O se es bueno o se malo, no hay más que decir. Las caras de los buenos salen en las revistas del corazón. Los muestran en la tele, maquillan su rostro para que las luces no se reflejen en él. Y hablan, dan las noticias o insultan a los malos. Su rostro ocupa media pantalla, y su nombre aparece abajo.
Los buenos se ponen gafas caras de colores para sus miopías de una dioptría. Impostan indignación, "es que no hay derecho". Por eso quienes han sido buenos durante cuarenta años tienen una arruga en el ceño. Tanto tiempo mostrando la cara de preocupación acaban con el colágeno.
Es que para ser bueno hay que tener cara de bueno. Es la forma de saber que no hay que cruzar la calle en su presencia. El descaro es lo de menos, toda intención es perdonable si se esconde con una mirada a los ojos. Por eso se le tiene tanto miedo a quien oculta el rostro, a quien prefiere ser un hijo de puta a escondidas. Los que no son descarados son incomprensibles para nosotros. Por eso les tenemos miedo.
Por eso tienen tanto éxito los ladrones de cuello blanco.
Labels: Pequeñas tragedias, Política
ha dicho jose a las 4:21 PM,
,
Ahora bien, como la magnitud del sonrojo no se puede medir, tampoco se puede predecir. Entre quienes somos pesimistas, esto tiene como consecuencia que asumimos que después del sonrojo se acabará el mundo. Por eso decidimos, como dicen las abuelas, estar descoloridos toda la vida. Nuestra incapacidad para calcular el sonrojo hace que el día que debemos pasar colorados nos parezca —erróneamente— insufrible.
Hay que aclarar que esto no se supera mediante la experiencia. En una que otra ocasión, un pesimista x supera sus taras cognitivas y experimenta que efectivamente es mejor estar colorado un día que descolorido toda la vida. En concreto, se da cuenta de que hay vida después del temido sonrojo. Pero eso no garantiza que las taras de x desaparezcan. En la siguiente ocasión, por lo tanto, es posible que el sujeto x cometa el error de sobreestimar el bochorno.
El problema de andar descolorido toda la vida es que la palidez genera angustia. No en vano las abuelas, en su sabiduría infinita, nos llenan de caldos y aguas aromáticas con el objetivo de que recuperemos el color en el rostro. Pero si el mundo fuera un lugar feliz sería porque la angustia se curara con agüita de valeriana. Evidentemente el mundo no es un buen lugar, lo que demuestra que el agua de valeriana no cura la angustia.
Desconozco una cura para la angustia. Por eso, creo que es posible que no tenga cura. Mi problema es que no sé como vivir con ella, y que sé que viviría mejor sin ella. De lo anterior, concluyo que si no fuera pesimista viviría mejor.
Pero no encuentro motivos para no ser pesimista.
Labels: Desparches, Filosofía retorcida, Pequeñas tragedias
ha dicho jose a las 6:48 PM,
,
Lisa Simpson
Como si al mundo le hicieran falta miedos. Infundados o no, es lo de menos: el temor no entiende razones ni escucha argumentos. El mundo le tiene miedo a los que parecen malos, a los que no son del mismo color de los buenos. También a los vecinos, que en la primera oportunidad despotricarán de nosotros aprovechando ese pedacito de intimidad que desafortunamente comparten con nosotros. Además está el cáncer, el sida, el calentamiento global. Somos tan irresponsables que le tenemos miedo a las consecuencias de nuestros actos. A los gases que salen del exhosto de nuestro carro y, ahora, al paquete de papas que compramos aquel día para entretener las papilas mientras íbamos de compras.
Si las papas fritas de verdad causaran cáncer, todos los que hemos sido niños en los últimos 20 años estaríamos enfermos. Y, de ese modo, el cáncer dejaría de ser el reemplazo del coco para quienes no se portan bien. Sería una tragedia cotidiana y no la antesala de la muerte, ese fantasma de bata negra que sirve para hacer que la gente haga algunas cosas y deje de hacer otras.
Pero no, así no funcionan las cosas. En el colegio nos ponían a caminar sobre la línea negra que trazaban los curas paranóicos. Crecimos, y los paranóicos ahora son los médicos. El castigo ya no es una semana sin recreo, sino el riesgo de estar más cerca de la muerte. Como si cada día que se vive no redujera la vida en un día. Y como si las medicinas fueran gratis y la salud fuera un derecho.
Labels: Pequeñas tragedias
ha dicho jose a las 8:19 PM,
,






